La atención de los lectores se captura con títulos cortos, directos y que invitan a leer.
El doble sentido es una excelente forma de levantar cejas, pero más de generar interés.
Provocar curiosidad sin decir mucho es una fortaleza de las cabeceras bien pensadas.
Echar mano de un lugar común para decir algo extraordinario, puede funcionar muy bien.
Al grano. Revelar el tema de una vez, muchas veces es más eficaz que solo sugerirlo.
Los malos:
Vender mal el producto, como prospecto de medicina.
No decir nada con muchas palabras.
Usar la frase manida, por usarla, denota falta de creatividad.
Los títulos no pueden ser menos "fuertes" que las historias.
Mucho es menos.

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